“La educación es obra de amor”
(Francisco Blanco Nájera) Querida Familia Divino Maestro.
:
¡Estamos de Fiesta porque celebramos
27 años Evangelizando ¡
En nuestra comunidad educativa
sentimos la llamada de evangelizar a los pobres, desde Jesucristo
: “Aprendan de Mí”, “Vayan y Enseñen”, por eso buscamos la formación
de hombres y mujeres nuevos, abiertos a la trascendencia, agentes
de cambio, y protagonistas de su propio desarrollo, y en esta tarea
nuestra Institución Educativa reproduce la mística y riqueza pedagógica
de Francisco Blanco Nájera -fundador de las Misioneras del Divino Maestro,
que dirigen la institución- desarrollando en el alumno no sólo su
parte intelectual sino que busca modelar también el corazón y para
ello incidimos en una educación integral basada en los valores
humano-cristianos facilitando en el alumno el logro de una
personalidad equilibrada y madura.
Educar es enseñar a vivir.
Ideal que nos impulsa a construir nuevas formas de pensar,
actuar y organizarnos en sociedad y teniendo al alumno como
centro de nuestra acción educativa, pretende desarrollar nuevas
formas de enfrentar con creatividad, innovación y sobre todo con
solidaridad, los grandes problemas locales y nacionales,
haciendo que cada uno asuma su responsabilidad sobre sí mismo
y sobre los otros, al identificarse como parte de un colectivo
social. Para ello, buscamos recuperar esperanza e ilusión en
un futuro mejor donde todos nos realicemos como personas; y
la realización de una gestión ética, que oriente las relaciones
humanas basadas en la dignidad de la persona.
Como institución educativa,
nuestro propósito es brindar una educación de calidad, que responda
a las necesidades de formación personal de nuestros estudiantes y
que aporte un modelo educativo que busque la transformación de la
realidad desde la acción personal y comunitaria.
Este ideal se traduce en el reto de desarrollar una gestión educativa que pueda
despertar en los miembros de nuestra comunidad, actitudes de adhesión y convicción
respecto de los valores humanos, sociales y morales; que sepa potenciar y desarrollar
las habilidades y capacidades personales de cada uno, para que puedan usarlas en su
propio proceso de realización personal y ponerlas al servicio de los demás.
Y en esta tarea, nuestro centro se pone bajo la
intercesión de María Inmaculada, fuente inagotable de amor y servicio. Que ellos,
el Divino Maestro y la Madre Inmaculada nos acompañen, nos den la fortaleza y la
capacidad de soñar para hacer realidad todos nuestros deseos.